A tres semanas del cierre de la universidad San Carlos de Guatemala, estudiantes de diferentes carreras han compartido por medio de redes sociales fotografías donde expresan el deseo de seguir adelante con sus cursos.

Dicho acto se ha llevado a cabo por medio de juntas improvisadas que han realizado los estudiantes en diferentes lugares que han sido prestados por distintas organizaciones, y que así mismo les a permitido desarrollar sus clases y seguir avanzando con el programa de los cursos.
Así mismo se ha hecho el uso de distintas plataformas virtuales tales como Clasroom, Hangoust, Gmail, grupos de WhatsApp, páginas web de las distintas facultades, entre otras.
Mismas herramientas que les han facilitado a muchos docentes el poder seguir impartiendo sus cursos por medio de video llamadas grupales, publicaciones de tareas y documentos que se encuentran en el programa del curso.

Cabe recalcar que muchos estudiantes y docentes han mostrado su inconformidad ante dicha situación, manifestando a través de comunicados el rechazo ante estas iniciativas y denunciando por medio de la opinión publica sus derechos de declararse en huelga y paro absoluto de todas las actividades.
Una de las principales razones por la cual varios se oponen al sistema de impartir los cursos en línea es que las herramientas utilizadas no cumplen con los métodos de enseñanza educativa superior que caracteriza a la USAC.
Los altos costos para hacer uso de las plataformas, son un obstáculo para muchos de los estudiantes, debido a que para poder utilizarlas se necesitan muchos datos, y no todos cuentan con un aparato WiFi en sus hogares o incluso en sus trabajos laborales.
Por lo tanto varios de los estudiantes San Carlistas consideran que estas herramientas deben ser usadas solamente para apoyo durante las clases y no de uso diario y permanente para realizar las clases. Ningún docente administrativo esta en derecho de dar represalias contra los estudiantes que se opongan a recibir clases virtualmente, aunque claro está la decisión de cómo impartir el curso queda en las manos de cada uno de ellos.
Por: Tania Barillas
