Este martes 24 de septiembre se celebró
el Debate general de la septuagésima cuarta (74o) Asamblea General de las Naciones Unidas, en donde los
193 estados que la conforman, cada uno representado por su jefe de estado,
emitieron un discurso para exponer las problemáticas de cada uno de ellos,
teniendo como tema principal la “fusión de esfuerzos multilaterales para
erradicar la pobreza, tener educación de calidad, la acción climática y la
inclusión”.
La Asamblea nos dejó varias frases a
destacar y sobre las cuales debemos reflexionar. Una de ellas fue la del presidente
de los Estados Unidos, Donald Trump, en donde dijo “invertimos más de 2
billones de dólares en nuestro ejército, es de lejos la nación mas poderosa del
mundo, esperemos que nunca tenga que utilizar ese poder. Los estadunidenses
saben que en un mundo donde los demás buscan la conquista y dominación, nuestra
nación debe ser fuerte en la riqueza, el poder y en el espíritu.” Dejando claro
quién es la máxima potencia armamentística y que no duraran en usarlas en caso
sea necesario.
También, el presidente de El
Salvador, Nayib Bukele, creo controversia al iniciar su discurso tomándose una
“selfie” asegurando que “muchas más personas verán esta selfie que las que
escucharán este discurso “. Hizo también, un severo análisis sobre la
transformación de los medios de comunicación y los avances tecnológicos. “No es
que las Naciones Unidas o su Asamblea General sea obsoleta, aunque vamos en ese
camino si seguimos así “, dejando claro que los métodos tradicionales ya se
encuentran obsoletos y que se necesita una transformación real del formato,
para poder llegar a mas personas y poder tener más fuentes de ideas.
El presidente de la republica de
Guatemala, por su parte, expuso en su discurso de manera precaria el tráfico de
drogas, la conclusión del duodécimo censo nacional de población y séptimo de
vivienda, en el cual, por cierto, se han generado demasiadas dudas sobre la veracidad
del programa, los acuerdos de paz como un ejemplo para las demás naciones y también
en especial, la participación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad
en Guatemala -CICIG-.
Morales indica que la CICIG y en
especial el comisionado Iván Velásquez “puso en riesgo la paz social y desafío
la gobernabilidad de la Nación, pero lo más triste y preocupante, es que lo
hizo con el consentimiento de las Naciones Unidas y lo hizo, bajo la máscara de
la lucha contra la corrupción y la impunidad, que le brindó el discurso
perfecto para politizar la justicia y judicializar la política”, haciendo
alusión a que se deben de investigar “a fondo” y “exhaustivamente” la actuación
de la Comisión y el comisionado en Guatemala.
La CICIG en los últimos años ha
logrado dar duros golpes a la corrupción guatemalteca, tanto asi, que logro
desenmascarar a una red criminal denominada, caso “la línea”, en donde se
venían involucrados altos funcionarios, como el expresidente de la república
Otto Pérez Molina o la expresidenta Roxana Baldetti, aparte de iniciar varios
procesos de antejuicios en contra de alcaldes y diputados acusados de
corrupción.
Pero para nadie es noticia nueva que
la CICIG señalo al hermano, Samuel Morales y el hijo, José Manuel Morales, del
presidente Jimmy Morales, de participar de manera directa en el caso “Botín
Registro de la Propiedad”, en el cual se autorizaron 16 plazas fantasmas que
significaron un desembolso de Q3 millones y se señala la compra de canastas navideñas,
adquisición que no se realizó, pero significó un desembolso aproximado de Q300
mil.
Desde este momento el presidente ha
arremetido con todas las herramientas que tiene a su alcance en contra de la
CICIG y en principal, en contra del comisionado Iván Velásquez, que han
obtenido los mejores resultados en contra de la corrupción y la impunidad
dentro del país.
En Guatemala, se necesita una comisión encargada de realizar una “limpia” de todos las personas corruptas, putrefactas y viciosas que tienen cooptado al estado, mismas personas que no dejan desarrollarse libremente al pueblo guatemalteco y que impiden su crecimiento para poder a optar a una nación digna y justa que todos los guatemaltecos nos merecemos.
Por: Mauricio Schafer.